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Quieren aprovechar la Covid-19 para aumentar la libertad de horarios y de apertura en festivos.

El secretario general de Fece advierte contra el intento de la gran distribución, que rechaza.

«Un alemán, un francés, un italiano y un español deciden ir a comprar un televisor un domingo por la mañana para ver esa tarde un partido de fútbol con la familia… Aunque pueda parecer el comienzo de un chiste, no lo es. Los tres primeros, seguramente no podrán hacerlo en sus países de origen y el cuarto dependerá de qué domingo se trate y de si se encuentra en Madrid, Bilbao o Cuenca, por ejemplo».

Así comenzaba su razonamiento el secretario general de la Federación Española de Comerciantes de Electrodomésticos, Carlos Moreno Figueroa, en el artículo que publicaba anteayer, lunes 27 de julio, en el blog de Fece.

Señala que la legislación española posibilita la apertura comercial en determinados festivos del año, normalmente, los primeros domingos de mes, fechas que registran un mayor nivel de gasto en las familias en los establecimientos comerciales. Madrid es excepción, como «uno de los espacios europeos donde la legislación relativa a horarios comerciales es más permisiva, por lo que si los cuatro personajes con los que empezábamos estas líneas se encontraran en Madrid, podrían ir a comprar prácticamente cualquier día del año salvo que se tratara de Navidad, Año Nuevo o el 1 de mayo».

La apertura sin limitación de festivos es una reivindicación histórica de grandes corporaciones comerciales y algunos supermercados, que la justifican sobre argumentos de creación de empleo y menores precios gracias al incremento de la competencia, esto último «en favor del consumidor», lenguaje que Moreno-Figueroa considera perverso. «Madrid apostó por esta ‘libertad’ y, fruto de ello, diez años después se han destruido la mitad de los establecimientos comerciales de calle y se ha precarizado y perdido calidad de empleo».

Estudios de la Confederación Española de Comercio y los datos del índice de Comercio Minorista del INE confirman que mayor número de horas de apertura no aseguran ni más ventas, ni más empleo, ni más riqueza, más bien al contrario —apunta el secretario general de Fece.

La legislación se ha mantenido más o menos estable en la última década y ya no es motivo de polémica; pero el Covid —advierte— ha servido como excusa a determinados actores a reclamar nuevamente esta «libertad» para «compensar» las pérdidas por las semanas de confinamiento y para «adecuarse a la competencia online» que no entiende de días ni horarios.

«Afortunadamente, ni desde el Ministerio de Comercio, ni desde CEOE, ni los sindicatos apoyan esta medida».

Añade que «la modernización del comercio no se trata tanto de un problema de oferta comercial y permanecer más tiempo abiertos, sino de hacer las cosas mejor».

Pero también envía un mensaje a los consumidores que apoyan la plena apertura comercial los festivos: ¿qué les parecería que les obligaran a ir a sus trabajos los domingos y no poder estar con sus parejas e hijos?

«Un berlinés seguro que se organizará para adquirir el televisor cualquier día de lunes a sábado para poder ver el partido el domingo por la tarde con la familia y amigos». Puede verse el artículo completo en este enlace: «La ampliación de horarios comerciales no es un chiste».