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Más sobre las tensiones de abastecimiento en línea blanca: cuando los brokers lanzan ofertas (como fieras) a las marcas para hacerse con sus cargamentos.

Vestel, perjudicado por el coronavirus. Encastre, sin producto. Y España, como destino incierto.

Hace unos días mencionábamos el problema de abastecimiento del comercio que se está viviendo en línea blanca. Lejos de disminuir, el problema se acentúa, según lo que hemos podido ir contrastando esos días.

Mencionábamos la gravedad de la caída de producción en Turquía a causa del coronavirus, y señalábamos que no habíamos podido contrastarlo. Llamábamos la atención sobre el hecho de que Turquía no tenía unas estadísticas demasiado malas en cuanto a incidencia de la pandemia.

Sin embargo (y esto sí que lo hemos contrastado ya), lo que suceda en un país no siempre coincide con lo que ocurre en una industria. No es el país el que ha cerrado. Ni siquiera todo el sector. Por ejemplo, Beko sigue produciendo. Pero Vestel, que es un gran abastecedor del sistema-línea-blanca europeo, tiene cerrados centros de producción, porque sí que le ha «entrado» el coronavirus. Cuando tienes un positivo (o varios), la cuarentena se impone. De hecho, parece que lleva ya algunas semanas en esa situación.

Por otro lado, se nos apunta que otras fábricas europeas siguen sin operar al 100% a pesar de los meses transcurridos desde el levantamiento del paro forzoso. Por ejemplo, se está notando una seria falta de producto en electrodoméstico de encastre, cuya producción reposa en fábricas europeas. Entre otras razones, nadie se está atreviendo a programar a medio plazo, así que todo está funcionando muy a corto.

Pero el problema, que afecta a toda Europa, podría ser particularmente importante para España, después de que durante semanas se haya extendido la idea de que nuestro país está particularmente afectado por los rebrotes de Covid-19, ya que introduce incertidumbre sobre la vigencia de las programaciones a medio plazo. En ese sentido, las noticias sobre rebrotes en otras naciones de Europa podrían reequilibrar la orientación de los fabricantes con respecto a los mercados.

Atención: como curiosidad, y a modo de ejemplo de lo que está sucediendo en este mercado, hemos tenido noticia de que, tras conocer por la distribución que una marca estaba a punto de recibir una partida de un producto que escasea particularmente, cierto «broker» se lanzó a proponer una oferta. Bien podía suponer que, si la marca recibe el producto programado, raramente va a incumplir con sus clientes para vendérselo a un «broker». Pero este fue audaz. No lo consiguió.

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